El gazpacho de fresas y tomate es una receta fría, ligera y muy fácil de preparar, perfecta para los días de calor en los que apetece algo fresco, rápido y lleno de sabor. La combinación del tomate maduro con las fresas aporta un punto afrutado muy agradable, sin perder la esencia del gazpacho tradicional.
Si ya te gusta el gazpacho andaluz, esta versión con fresas es una forma diferente de darle un toque original a una receta de siempre. Queda suave, colorido y muy vistoso, ideal para servir como entrante, aperitivo en vasitos o primer plato de verano.
Además, es una receta que se prepara en apenas unos minutos y no necesita cocción. Solo hay que triturar bien los ingredientes, ajustar la textura con agua fría y dejarlo reposar en la nevera para que esté todavía más sabroso. Y si te gustan este tipo de recetas frescas, también puedes probar nuestro gazpacho de melón, el gazpacho de pepino y yogur o el clásico salmorejo cordobés.

Consejos y trucos
Para que el gazpacho de fresas quede realmente bueno, lo ideal es utilizar tomates maduros y fresas con buen sabor. Si las fresas están demasiado ácidas, el gazpacho tendrá un punto más fresco; si están dulces, quedará más suave y afrutado.
El agua conviene añadirla poco a poco. No todos los tomates sueltan la misma cantidad de líquido, así que es mejor empezar con menos agua y ajustar al final.
Si el ajo os resulta fuerte, podéis añadir solo medio diente o retirar el germen interior. Así el gazpacho mantendrá el sabor, pero quedará más suave.
Para servirlo como aperitivo, queda muy bien en vasitos pequeños, con unos dados de fresa, pepino o unas gotas de aceite de oliva virgen extra por encima.
También podéis acompañarlo con alguna receta fresca de verano, como una ensalada para la playa o alguna de nuestras ensaladas especiales para cenar en verano.
Consejos y trucos
Este gazpacho de fresas se conserva bien en la nevera durante 24-48 horas, siempre en un recipiente cerrado o en una botella de cristal.
Antes de servirlo, es recomendable removerlo o agitarlo bien, ya que es normal que con el reposo se separe ligeramente el líquido de la parte más espesa.
No es una receta que recomiende congelar, porque al descongelarse puede perder textura y frescura. Lo mejor es prepararlo el mismo día o el día anterior y servirlo bien frío.














