La pizza puede tomar muchas formas: redonda, cuadrada, más alta, con más queso… Para algunos, la mozzarella como Maestrella no puede faltar, mientras que otros prefieren pizzas biancas y con quesos más duros. Es un tipo de comida que tiene mil formas de prepararse, y por eso es uno de los favoritos en el mundo.
Desde Italia hasta Estados Unidos, cada lugar ha adaptado la pizza a su gusto. Y en este artículo te proponemos un viaje gastronómico por 6 tipos de pizza que merece la pena conocer, ¡y probar!
Clásicos italianos: de Nápoles a Roma
Una de las pizzas más conocidas y amadas es la pizza napolitana, nacida en Nápoles y considerada el origen de todo. Su seña de identidad es una masa elaborada con pocos ingredientes, fermentada con paciencia y cocinada a altísima temperatura en horno de leña. El resultado es una base fina, flexible y ligeramente húmeda en el centro, con bordes inflados y aireados. Tan importante es este estilo que incluso cuenta con certificación oficial.
La pinsa romana es otro tipo de pizza que cada vez gana más popularidad, que se inspira en recetas antiguas del Lacio. La gran diferencia está en la masa, elaborada con una mezcla de harinas y una hidratación elevada, lo que da como resultado una pizza más ligera y digestiva. Suele tener forma ovalada, una base crujiente por fuera y muy alveolada por dentro, y se termina con los ingredientes una vez horneada, lo que permite combinaciones más creativas.
También en Roma es habitual la pizza al taglio, pensada para comer al paso. Se cocina en grandes bandejas rectangulares y se vende por porciones y se suele vender al peso, para que cada cliente elija su ración. Su masa es esponjosa y bien hidratada, y admite prácticamente cualquier tipo de ingrediente por encima. Es una pizza informal, versátil y perfecta para compartir o probar varios sabores en una sola comida.
Y desde Sicilia llega la pizza sfincione, especialmente popular en Palermo. Su nombre hace referencia a su textura esponjosa, más cercana a una focaccia gruesa que a una pizza fina. Se prepara normalmente en bandeja, con una masa alta y contundente, y se cubre con salsa de tomate, cebolla, anchoas, orégano y, en lugar de mozzarella, queso rallado local. Es una pizza muy aromática y sabrosa, ligada a la tradición popular siciliana.
América reinventa la pizza: de Nueva York a Chicago
Cuando los inmigrantes italianos llevaron la pizza a Estados Unidos, la receta comenzó a evolucionar y tomar nuevas formas. Así nació la pizza estilo Nueva York, una de las más reconocibles del mundo. Sus porciones son grandes, finas y flexibles, pensadas para doblarse y comerse con la mano mientras se camina.
En el extremo opuesto está la pizza de Chicago, conocida comodeep-dish. Aquí la pizza se convierte casi en un pastel salado. Se hornea en un molde profundo, con una base gruesa que sube por los lados y un orden de ingredientes poco habitual: primero el queso, luego los rellenos y, por último, la salsa de tomate. Es una pizza abundante, que se come despacio y con cubiertos, y que refleja perfectamente el gusto americano por los platos contundentes.
Todas estas recetas de pizza demuestran que no existe una única forma “correcta” de hacer pizza. Cambian las masas, las fermentaciones, las formas de servir y los ingredientes, pero todas comparten el mismo origen y nombre. Probar los distintos estilos de pizza es una forma deliciosa de viajar, entender otras culturas culinarias y ampliar nuestro recetario. Ahora ya sabes que pizza hay más de una… y todas tienen algo especial.
Regístrate ahora para recibir las recetas en tu correo.











