La merienda es ese momento del día que muchas veces resolvemos deprisa, pero que en realidad puede convertirse en uno de los más agradables. No hace falta complicarse ni preparar recetas elaboradas para disfrutar de algo rico por la tarde. Con propuestas sencillas y caseras, la merienda puede ser económica, equilibrada y mucho más satisfactoria que cualquier producto comprado.
Preparar algo en casa siempre marca la diferencia. No solo sabemos lo que lleva, sino que además podemos adaptar las cantidades, el dulzor o los ingredientes a nuestro gusto. Y lo mejor es que muchas de estas recetas se conservan varios días, así que el esfuerzo compensa.
Más allá de la receta concreta, la merienda puede convertirse en un pequeño ritual diario. Un momento para parar, sentarse y disfrutar sin prisas. Apostar por recetas caseras no solo mejora la calidad de lo que comemos, también aporta ese toque personal que se nota en cada bocado.
Coca de llanda, el clásico que nunca falla
La coca de llanda es una de esas recetas tradicionales que siempre funcionan. Es esponjosa, aromática y perfecta para acompañar un café o un vaso de leche. Tiene ese sabor de toda la vida que convierte cualquier merienda en algo especial sin necesidad de añadir nada más.
Además, es muy práctica: se corta fácilmente en porciones y aguanta bien varios días si se conserva tapada. Es una opción ideal tanto para una merienda en casa como para llevar.

Bizcocho de zanahoria, jugoso y diferente
Si quieres variar del bizcocho tradicional, el bizcocho de zanahoria es una apuesta segura. La zanahoria le aporta una textura húmeda y un dulzor natural que lo hace especialmente agradable. No resulta pesado y tiene ese punto casero que siempre apetece repetir.
Es perfecto para quienes buscan una merienda dulce pero equilibrada, y se puede servir tal cual o con un ligero toque de azúcar glas por encima.

Magdalenas de manzana, pequeñas pero irresistibles
Las magdalenas son un clásico de la merienda, y en versión de manzana aún más. Su formato individual las hace prácticas y fáciles de repartir, y la fruta aporta jugosidad y un sabor suave que gusta a todos.
Se pueden preparar en cantidad y conservar durante varios días, lo que las convierte en una opción muy cómoda para la rutina semanal.

Flan de huevo casero
El flan de huevo casero es uno de esos postres tradicionales que siempre funcionan, también a la hora de merendar. Su textura suave y su sabor delicado lo convierten en una opción perfecta si buscas algo dulce pero ligero. Además, se puede preparar con antelación y conservar en la nevera, listo para servir cuando apetezca algo especial sin complicaciones.

Bizcocho de plátano y chocolate, irresistible y jugoso
El bizcocho de plátano y chocolate es ideal para quienes buscan una merienda más intensa y reconfortante. El plátano aporta jugosidad natural y el chocolate ese toque goloso que siempre apetece por la tarde. Es una receta sencilla que suele gustar tanto a niños como a adultos y que además ayuda a aprovechar plátanos maduros.

Bizcocho de pasas y nueces, sabor tradicional
Si prefieres una merienda con un aire más clásico, el bizcocho de pasas y nueces es una excelente elección. Las nueces aportan textura y las pasas un dulzor suave que combina perfectamente con la masa esponjosa. Es de esos bizcochos que recuerdan a las recetas de siempre y que acompañan muy bien un café o un té a media tarde.

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