El microondas es uno de los electrodomésticos más utilizados en la cocina, aunque muchas veces apenas aprovechamos una pequeña parte de todo lo que puede hacer. Lo usamos para calentar el café, descongelar algún alimento o recalentar las sobras, pero también puede ayudarnos a cocinar verduras, preparar patatas, fundir chocolate o adelantar algunos pasos de una receta.
Además, no todos los aparatos ofrecen las mismas posibilidades. A la hora de elegir entre distintos microondas, conviene fijarse no solo en su capacidad o potencia, sino también en las funciones que realmente vamos a utilizar en el día a día.
Bien aprovechado, puede convertirse en un gran aliado para cocinar más rápido y simplificar muchas tareas sin renunciar a preparar comida casera.

El microondas sirve para mucho más que recalentar
Durante años hemos asociado el microondas casi exclusivamente con calentar platos preparados. Sin embargo, permite cocinar numerosos alimentos desde cero y también reducir considerablemente el tiempo necesario para algunas elaboraciones.
Verduras, patatas, pescado e incluso algunos postres pueden cocinarse total o parcialmente en él.
Evidentemente, no sustituye siempre a una sartén o a un horno tradicional. Cuando buscamos un acabado dorado, tostado o crujiente necesitaremos recurrir a otras técnicas. Pero precisamente ahí está uno de sus usos más interesantes: combinarlo con otros métodos de cocción.
Podemos, por ejemplo, precocinar unas patatas durante unos minutos y terminarlas después en el horno. De esta forma tendremos un interior tierno y solo necesitaremos esperar a que el exterior se dore.
Verduras listas en pocos minutos
Las verduras son uno de los alimentos que mejor podemos preparar en el microondas cuando tenemos poco tiempo.
Brócoli, coliflor, zanahoria, calabacín o judías verdes pueden cocinarse colocando las verduras troceadas en un recipiente apropiado, añadiendo una pequeña cantidad de agua y cubriéndolo sin cerrarlo herméticamente.
El tiempo dependerá de la cantidad de verdura, del tamaño de los trozos y de la potencia del aparato.
Mi consejo es cocinar primero durante pocos minutos, comprobar el punto y continuar en intervalos cortos si todavía están demasiado duras.
Después podemos servirlas directamente como guarnición o utilizarlas como base para otros platos: cremas, tortillas, arroces o salteados.
Cómo cocinar patatas más rápido
Las patatas son otro buen ejemplo de cómo el microondas puede ahorrarnos bastante tiempo.
Si queremos cocinar una patata entera, podemos lavarla bien, mantener la piel y pincharla varias veces con un tenedor antes de introducirla en el microondas.
Conviene darle la vuelta durante la cocción para que se haga de forma más uniforme.
También podemos utilizar este sistema simplemente para precocinar las patatas.
Si posteriormente las terminamos en el horno, necesitaremos mucho menos tiempo para conseguir unas patatas tiernas por dentro y doradas por fuera.
Este truco resulta especialmente práctico cuando estamos preparando varias cosas al mismo tiempo o cuando necesitamos tener la cena lista rápidamente.
Descongelar correctamente los alimentos
Descongelar es probablemente una de las funciones más utilizadas del microondas, pero también una de las que peor utilizamos.
El error más habitual es utilizar demasiada potencia.
Para descongelar correctamente es mejor elegir el programa específico del aparato o trabajar con una potencia reducida. En piezas grandes conviene detener el proceso varias veces para girarlas o separar las partes que ya se han descongelado.
Así evitamos que algunas zonas comiencen a cocinarse mientras otras permanecen todavía congeladas.
Una vez descongelada la carne podemos utilizarla inmediatamente para cualquiera de nuestras recetas de carne, desde un guiso hasta unos pinchos o una receta al horno.

Fundir chocolate fácilmente
Si preparáis postres en casa, probablemente ya habréis utilizado alguna vez el microondas para fundir chocolate.
Es una de esas pequeñas tareas en las que puede ahorrarnos tiempo y, además, evitarnos utilizar más cazos de los necesarios.
El secreto está en no intentar fundirlo todo de una sola vez.
Lo mejor es colocar el chocolate troceado en un recipiente adecuado y calentarlo durante intervalos muy cortos. Después de cada intervalo removemos bien.
Incluso aunque todavía veamos algunos trozos aparentemente sólidos, muchas veces terminarán de fundirse simplemente removiendo gracias al calor residual.
La misma técnica nos sirve para derretir mantequilla o templar leche cuando estamos preparando una receta dulce.
Por ejemplo, en elaboraciones como nuestra coca de San Juan sin gluten puede resultarnos práctico para templar algunos ingredientes antes de continuar con la preparación tradicional.
Cómo recalentar la comida sin resecarla
Hay platos que están incluso más buenos al día siguiente, pero solamente si los calentamos correctamente.
Uno de los errores más frecuentes consiste en utilizar siempre la máxima potencia para intentar terminar cuanto antes.
En platos grandes suele funcionar mejor utilizar una potencia media durante algo más de tiempo.
También es recomendable distribuir los alimentos de manera uniforme en el plato y removerlos a mitad del proceso siempre que sea posible.
En arroces, pastas y guisos podemos añadir una pequeña cantidad de agua antes de calentarlos. El vapor ayudará a recuperar parte de la humedad perdida durante la refrigeración.
Con pizzas, empanadas y alimentos que deberían mantenerse crujientes tendremos que utilizar otra estrategia.
Podemos calentarlos ligeramente en el microondas para recuperar la temperatura interior y terminarlos después unos minutos en el horno, una sartén o una freidora de aire.
Utiliza siempre recipientes adecuados
Utilizar correctamente el microondas también implica saber qué recipientes podemos introducir en él.
El vidrio y la cerámica aptos para microondas suelen ser dos de las opciones más prácticas.
En el caso de recipientes de plástico, debemos comprobar que el fabricante indique expresamente que pueden utilizarse para este tipo de cocción.
Como norma general debemos evitar introducir elementos metálicos, cubiertos, papel de aluminio o vajillas con decoraciones metálicas, salvo que las instrucciones del fabricante del aparato indiquen expresamente lo contrario.
También debemos evitar cerrar completamente los recipientes mientras calentamos alimentos, ya que el vapor necesita una vía de salida.
Pequeños trucos para ahorrar tiempo en la cocina
Una de las mejores maneras de utilizar el microondas es incorporarlo como una herramienta más dentro de nuestra forma habitual de cocinar.
No hace falta preparar todas las recetas exclusivamente en él.
Podemos utilizarlo para:
- precocinar verduras o patatas;
- descongelar ingredientes;
- templar leche;
- derretir mantequilla;
- fundir chocolate;
- recalentar guisos;
- acelerar algunos pasos antes de terminar una receta en el horno o la sartén.
En ocasiones unos pocos minutos de microondas pueden ahorrarnos bastante tiempo de horno y también reducir el número de utensilios que tenemos que utilizar.
Aprende a conocer la potencia de tu microondas
Las indicaciones de tiempo de una receta siempre deben tomarse como una referencia.
No todos los aparatos tienen la misma potencia y tampoco todos los alimentos reaccionan exactamente igual.
Por eso suele ser mejor quedarse corto.
Si una preparación necesita algo más de tiempo podemos añadir treinta segundos o un minuto adicional. Sin embargo, si cocinamos demasiado un alimento desde el principio será mucho más difícil corregir el resultado.
Con un poco de práctica terminaremos conociendo perfectamente nuestro aparato y sabremos cuánto tiempo necesita cada alimento.
El microondas no tiene por qué sustituir las técnicas tradicionales de cocina. Utilizado como complemento, puede ayudarnos a preparar comida casera de manera mucho más cómoda y, sobre todo, a aprovechar mejor esos días en los que tenemos poco tiempo para cocinar.











