Viaje a Islandia durante el Coronavirus - Húsavík ballenas

Viajar a Islandia durante el Coronavirus – ruta de 10 días – parte 3

La publicación de nuestro viaje a Islandia está dividida en tres bloques. Este es el tercero y último de los post que dedicamos al recorrido. Si todavía no has leído la primera y segunda parte, te invitamos a hacerlo pulsando en el enlace.

Mapa de la ruta

Día 7 | Circulo del diamante (II) | Avistamiento de ballenas en Húsavík

Ruta

Akureyri → Húsavík → Akureyri.

Distancia: 145 Km.

Tiempo de conducción: 2 h.

Resumen del itinerario

Una de las actividades obligatorias si visitáis el norte de Islandia es realizar un safari para el avistamiento de ballenas, y Húsavík es mejor lugar para hacerlo. La ciudad es conocida como la capital internacional del avistamiento de ballenas. Frente a la ciudad, se extiende la bahía de Skjálfandi, donde se pueden encontrar más de 20 especies distintas de estos cetáceos, que acuden allí a alimentarse.

Nosotros así lo hicimos, embarcándonos en el Náttfari, un antiguo barco pesquero reconvertido.

Tras la travesía, tuvimos ocasión de saborear los productos y cocina local -cordero, gambas y trucha ártica-, en el restaurante Salka. El restaurante tenia un perfecto control de los alérgenos, y pudieron adaptar los platos para que fueran libres de gluten y lactosa.

La ciudad de Húsavík cuenta con otros puntos de interés, como su iglesia de madera o el museo de la ballena.

Día 8 | Peninsula de Vatnsnes

Ruta

Akureyri → Hvitserkur → Hvammstangi.

Distancia: 295 km.

Tiempo de conducción: 5 h.

Resumen del itinerario

Desde Akureyri, pusimos rumbo hacia el primer punto de interés de la jornada: Hvítserkur. Se trata de un monolito de roca volcánica, de unos 15 metros de altura, que se asemeja a un rinoceronte bebiendo agua. Una pareidolia en toda regla.

Desde allí continuamos bordeando la península de Vatnsnes. Nuestra intención: visitar los múltiples puntos de avistamiento de focas que se encuentran a lo largo de la costa (ver mapa con las localizaciones al comienzo del post). En Illugastadir la suerte se puso de nuestro lado: encontramos a docenas de focas tomando el sol plácidamente en las rocas, a tan solo unos pocos metros de nosotros.

Desde Illugastadir, continuamos por la pista de tierra a lo largo de la costa hasta llegar a Hvammstangi, donde pasamos la noche en las Hvammstangi Cottages.

Día 9 | Rumbo a Reykjavík

Ruta

Hvammstangi → Kidka Woolfactory → Eiriksstadir → Reykjavík.

Distancia: 250 km.

Tiempo de conducción: 3.5 h.

Resumen del itinerario

Si hay algo que de verdad abunda en Islandia son las ovejas. Están por todas partes, aunque en pequeños grupos, de tan solo 2 – 3 animales, básicamente, una unidad familiar. De la oveja se explota la carne, en menor medida la leche, pero sobretodo, es la lana el producto más preciado. Con ella se confecciona el famoso lopapeysa, el jersey tradicional islandés. Y estando en Hvammstangi, no pudimos dejar pasar la ocasión de visitar un taller, el Kidka Woolfactory, donde aun a día de hoy, se confeccionan este tipo de prendas de una manera artesanal.

La carretera ya nos conducía irremediablemente hacia nuestro último destino, pero todavía quedaban algunas sorpresas por el camino.

A unos 100 km desde Hvammstangi, encontramos Eiriksstadir, hogar de Eirik el Rojo y su hijo Leif Erikson. Exploradores nórdicos – vikingos, ambos tienen en su haber grandes hazañas. El padre, Eirik Raude, estableció la primera colonia vikinga en Groenlandia. Por su parte el hijo, Leif Erikson, está considerado como el primer europeo en llegar a las costas del Norte de América y en establecer un asentamiento allí.

Si lo deseas, puedes realizar un recorrido guiado por la construcción. Según nos explicaron, en el interior, y en una única estancia, toda la familia, -más de 10 personas-, convivían durante largos periodos de tiempo, alrededor de 5 o 6 meses, sin prácticamente salir al exterior, debido a las condiciones climáticas. En esta sala convivan, dormían, comían, y divertían.

A pocos kilómetros de Eiriksstadir, en dirección a Reykjavík, cuando ya pensábamos en llegar al hotel, nos encontramos con otra sorpresa en el camino, la Erpsstaðir Creamery, una granja lechera familiar, donde elaboran un esquisto helado artesano.

Finalmente, llegamos a nuestro destino, el Skuggi Hotel en Reykjavík.

Día 10 | Reykjavík

Seguramente a estar alturas, si estás pensado en viajar a Islandia habrás leído decenas de artículos sobre Reykjavík y todos sus atractivos.

Bien, a nosotros Reykjavík no nos pareció para tanto. Reykjavík es una capital sin ningún aliciente en especial, sinceramente. Por razones evidentes, no cuenta con edificios históricos, ni tampoco con un centro urbano al estilo de Madrid, Oslo, Berlin, etc. Dejando a un lado su atractivos más famosos, como pueden ser la catedral Hallgrímskirkja o la escultura The Sun Voyager, la ciudad no tiene mucho que ofrecer en este sentido.

Eso sí, aprovechamos para hacer turismo gastronómico.

Al mediodía, optamos por Ramen Momo, un restaurante de ramen de lo más original, con opciones veganas y sin gluten.

Por la noche, visitamos uno de los mejores restaurantes de la ciudad, Reykjavík meat, un estupendo asador donde dimos buena cuenta de sus exquisitas carnes. Para la parrilla, el asador utiliza una mezcla de carbones vegetales, donde incluyen carbón japones, aportando un aroma y sabor muy particulares.

Día 11 | BONUS | Península de Reykjanes

Ruta

Reykjavík → Hellnahraun → Krisuvik / Seltún→ Selatangar → Gunnuhver → Reykjavík.

Distancia: 150 km.

Tiempo de conducción: 2.5 h.

Norwegian Airlines nos tiene acostumbrados a cambios de última hora en los vuelos. Esta vez, no iba a ser distinta: nuestro vuelo se retrasó dos días.

Como Reykjavík poco más tenia que ofrecernos, decidimos organizar un recorrido de última hora por algunos lugares cercanos a la capital. Sin ser lugares de primera linea, cuentan con un cierto atractivo.

Si solo dispones de unos pocos días para visitar la isla, o solo puedes visitar los alrededores de Reykjavík, esta es el recorrido perfecto para ti.

El primer destino nos encontró a nosotros. Todos tenemos en mente esos secaderos de pescado al aire libre, con miles de peces colgando de su entramado. Pues bien, no habíamos conseguido ver ni uno solo, y ya pensábamos que no lo veríamos. Por mucho que buscásemos en webs, foros, etc, no encontrábamos la localización exacta de ninguno, tan solo empresas que organizaban visitas guiadas, pero claro esta, ¡no te decían donde estaba el pescado! En una carretera secundaria (ver mapa), mientras nos dirigíamos hacia el primer destino, Krisuvik / Seltún, allí estaba, el inmenso secadero. Algo curioso y digno de ver.

A tan solo 20 minutos desde el secadero, encontramos el área geotérmica de Krisuvik / Seltún, zona muy similar a Hverir, aunque a pequeña escala. En la actualidad, la zona está muy activa geológicamente hablando. Hace tan solo unos días, en sus alrededores se registró unos de los mayores terremotos de los últimos años en la isla.

Continuando hacia el sur, pusimos un punto de misterio a nuestro viaje.

Intentamos visitar Selatangar, un pueblo pesquero abandonado alrededor de 1880, y del que se dice que fantasmas recorren sus ruinas. Digo intentamos, porque nunca llegamos a encontrar el asentamiento. Tras circular por una pista solo apta para a vehículos 4×4, se llega a una pequeña explanada a pocos metros del mar. Desde allí , hay que realizar el resto camino a pie, pero la lluvia y el viento eran tan fuertes que no nos quedó más remedio que dar media vuelta. No obstante, tan solo por el paisaje, la visita mereció la pena.

Viaje a Islandia durante el Coronavirus - Selatangar

A unos 30 km de Selatangar, encontramos otro lugar misterioso: la zona geotermal de Gunnuhver, donde se dice vaga el fantasma de una dama, Guðrún, o simplemente “Gunna”. Hay una rocambolesca historia detrás de todo esto que vale la pena leer.

Ese mismo día, aprovechamos para realizar algunas compras. Pescado seco, y un estupendo aguardiente preparado con musgo islandés, vinieron de regreso a Noruega.

La última noche en la capital, cenamos en Icelandic Street Food. La especialidad de la casa: sopa de cordero. Pagas por una ración, y puedes repetir tantas veces como quieras, tomarla en plato, taza o dentro de una hogaza de pan. La leyenda cuenta que un tal Thomas Enerva, ostenta el récord mundial, con 12 raciones.

Aquí termina nuestro viaje. Espero que os haya gustado.

Si todavía no lo has hecho, te invitamos a leer la primera y segunda parte de la ruta aquí:

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Un comentario

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